RAFA I / INTRODUCCIÓN - INICIOS - APARECE ROGER FEDERER - LA FAMOSA FINAL DE LA COPA DAVIS DE 2004
Una entrada sobre RAFA NADAL (Manacor, Mallorca, tres de Junio de 1986) era inevitable, pues podría decirse que es mI ídolo más absoluto. Pero prefiero llamarlo Rafa, sin más, como si fuese un amigo. Después de tantos años influyendo de manera tan positiva en la existencia de familiares, amigos y en la mía propia, y de habernos hecho a todos sentirnos tan orgullosos, me parece hasta lógico tratarlo de manera más cercana. Aún sin conocerlo en persona. Las alegrías que nos ha dado Rafa son tantas que es lo que toca, y me da igual lo trivial que pueda parecer la carrera deportiva de un deportista de élite.
A estas alturas ya he escrito bastantes artículos, y algunos realmente largos, pero no creo que ninguno me vaya a costar tanto como éste. Es lo que he comentado otras veces, pero más a lo grande: hay cosas de las que sé que terminaré hablando, pero no sé ni cómo empezar a hacerlo. De hecho es, de largo, el borrador que más tiempo lleva cogiendo polvo desde que empecé el blog (como muestra, me he dado cuenta al retomarlo de que la última vez que escribí algo en él aún era 2022), hasta el punto de que el propio nombre del artículo ha cambiado unas cuantas veces ya. Al principio se trataba de hablar de él señalando alguna de sus últimas hazañas, pero en poco tiempo tenía que cambiar el título porque un nuevo logro tenía lugar. Cuando me propuse volver a escribir, ya de manera definitiva, Rafa se había retirado, por lo que decidí ir un poco más allá y abarcar todos sus años como profesional. Por eso es mejor que sea lo que sea que salga de aquí, se llame como él. Y ya está.
Tras conseguir terminar algunos asuntos que también llevaban tiempo esperando, y dado que la carrera tenística de Rafa ya es algo a lo que, por desgracia, hay que referirse en pasado, voy a aprovechar que este año será el de su cuarenta cumpleaños para hablar de él (aunque estoy viendo que de ninguna manera llegaré a poder publicar esto dicho día en concreto, como era mi intención, si no que tendrá que ser bastante más tarde). También es cierto que su retirada, acontecida en Noviembre de 2024 (y anunciada un mes antes), ofrece una mejor perspectiva, pues no tengo que preocuparme de futuras hipótesis, si no sólo de todo lo ya ocurrido. Que bastante es, por cierto.
Este artículo tiene la intención de recorrer la carrera de Rafa, a través de los recuerdos que yo tengo de la misma, con especial énfasis en ciertos eventos y partidos.
Vamos a ello.
Rafa Nadal se convirtió en tenista profesional hace mucho tiempo. Tanto, que adquirió tal condición en 2001, el año en que cumplió quince años (una de las razones por las que tiene tan escaso bagaje en las categorías junior de los Grand Slam, con sólo una semifinal: Wimbledon, en 2002, si estoy en lo correcto, con derrota ante el marroquí LAMINE OUAHAB). Este paso tan importante lo dan los tenistas cuando ellos y su entorno creen más oportuno pero, obviamente, esto está estudiado y no es ningún capricho. Si alguien decide dar ese paso es porque puede, debido a que se cumplen una serie de requisitos deportivos y hay unos mimbres de todo tipo detrás: económicos, logísticos, etc. No se trata sólo de quererlo sin más. Si Rafa y su entorno vieron que ése era el momento, sería por algo.
Sus primeros pasos como profesional fueron de un perfil relativamente bajo, pero con cosas que reseñar y en continuo ascenso. De hecho, aquel año (catorce de Mayo), y aún con catorce años, venció nada menos que al australiano PAT CASH, campeón en Wimbledon en 1987 (retirado sólo cuatro años antes, a una edad mucho más temprana de lo que lo ha hecho el propio Rafa), en una exhibición (BORIS BECKER era quien tenía que jugar con Cash, pero se lesionó) en tierra batida. En ese mismo año 2001, más en concreto el fatídico Once de Septiembre, perdió un partido de primera ronda, en el madrileño club de Brezo De Osuna, contra el vallisoletano GUILLERMO PLATEL. Se trató de un torneo de la categoría Future. Por qué algo así es digno de mención, si ni siquiera se trató de una final? Por tres razones: la primera es el día en cuestión, cuyas imágenes y recuerdos yo al menos soy incapaz de borrar, aunque la relación con el protagonista es, como ya se ve, del todo casual; la segunda es porque Rafa desperdició nada menos que trece bolas de partido aquel día, que se dice pronto, para acabar derrotado y sin los que creo que hubiesen sido sus primeros puntos como profesional; y la tercera, y para mí más importante (por ser completamente personal), es que yo mismo estoy un poco relacionado, muy de lejos, con este rival en concreto de Rafaelo. El resto de la anécdota la contaré más adelante.
Sus primeros puntos como profesional llegarían en Sevilla, muy pocos días después, en un torneo de categoría Challenger en el que recibió una invitación y venció en primera ronda al también español ISRAEL MATOS GIL.
El veintinueve de Abril de 2002, en su Mallorca natal, y tras otra invitación, ganó su primer partido ATP, al vencer a RAMÓN DELGADO (noveno jugador más precoz de la era Open en hacer algo así; los diez primeros lo hicieron antes de cumplir los dieciséis). Delgado ya tenía entonces veinticinco años y estaba en el puesto mundial número ochenta y uno. Rafa terminó ese año entre los doscientos primeros tenistas del mundo.
Rafa terminó 2002 con una victoria y una derrota.
Ya en 2003, en el segundo torneo ATP de su carrera, en Monte Carlo (dieciséis de Abril), venció a ALBERT COSTA, entonces séptimo jugador mundial y vigente campeón de Roland Garros, nada menos (su primera victoria contra un top 10), lo que le abrió la puerta del top 100 mundial (el más joven en hacerlo tras MICHAEL CHANG). Destacar también que en la ronda previa había pasado por encima del eslovaco KAROL KUCERA, entonces veintidós del mundo. Un nuevo triunfo de renombre, esta vez ante CARLOS MOYÁ en Hamburgo, precedió a su debut (de manera directa además) en un torneo de Grand Slam en categoría absoluta, en Wimbledon (se perdió París por una lesión en el codo). Allí llegó a tercera ronda (venciendo a MARIO ANCIC en la primera), siendo el tenista más joven en hacerlo desde el ya nombrado Boris Becker, en 1984, donde perdió con el tailandés PARADORN SRICHAPHAN. En Umag (Croacia) perdió en semis frente al propio Moyá. Nunca más volvería a perder en las semifinales de un torneo en tierra batida en los siguientes doce años, acumulando un total de cincuenta y dos victorias seguidas en dicha instancia antes de perder, en 2015, en Río De Janeiro. En ese mismo torneo croata ganó su primer título ATP, aunque en dobles, junto al tenista español ÁLEX LÓPEZ MORÓN. En el US Open Rafa sólo ganó un partido, y ese mismo Septiembre participó en el último Challenger de su carrera, en San Juan De Luz, donde tuvo que retirarse lesionado ante RICHARD GASQUET. La anécdota viene a cuento porque el bueno de Ricardito nunca sería capaz de volver a ganar a Rafa después. Jamás en un torneo ATP. Buenos amigos ambos, por cierto.
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| Rafa y Gasquet, hace muchos años |
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| Richard Gasquet, uno de los mejores exponentes del revés a una mano en los últimos tiempos |
Rafa terminó 2003 con un 14-11 (victorias y derrotas) y dentro del top 50.
Tengo que hacer un alto aquí. No quiero dar la sensación de ser un absoluto entendido en lo que a la carrera de Rafa se refiere. Sabía de alguna de las cosas contadas hasta ahora, pero la mayoría las he ido conociendo después. Ni siquiera la anécdota con Guillermo Platel, que me toca un poco de cerca, me era familiar entonces, y no lo fue hasta muchos años más tarde. No voy a engañar a nadie ni quiero engañarme a mí mismo: el tal Rafa Nadal empezaba a sonar como alguien prometedor y, aunque nadie esperaba que lograse lo que terminó logrando, la atención hacia él era creciente; aún así, yo no era seguidor suyo ya desde tan temprano. Poco iba a tardar en unirme, de manera totalmente involuntaria (todo el mérito es del propio Rafa), a una corriente que me ha dado algunas de las alegrías más recordadas y tremendas en lo que al deporte se refiere. Las mejores de todas, junto a unas cuantas más que no vienen a cuento aquí y de las que el mismo Rafa también ha disfrutado.
Hay un antes y un después de Rafa Nadal, al menos en lo que a mí respecta. Siempre me ha gustado el tenis, gracias a mi padre, y llevo metido en este deporte más de cuarenta años, pero es justo decir que ha habido alguna época en la que lo he tenido más abandonado, como tenista y, sobre todo, como espectador. Eso cambió del todo cuando Rafa apareció a lo grande, a finales de 2004. Nunca me ha gustado tanto el tenis como desde que él llegó; desde luego no como espectador, pero ya no digamos como tenista. Todo gracias a él.
Hay muchas razones, pero quisiera centrarme en una en concreto. Creo que el tenis es el mejor deporte que hay. Lo equiparo al fútbol, claro que sí, e incluso tengo que reconocer que hay muchas veces en las que estoy más dispuesto a ver fútbol que tenis. Puede que incluso la mayoría de ellas. Pero, dejando de lado la nobleza que normalmente suele ir asociada al tenis, y que tantas veces echo en falta en el fútbol, creo que le tengo más aprecio al tenis porque es un deporte mucho más completo. Me explico. Los factores físicos y técnicos se dan por hechos y en el caso del tenis son muy relevantes pues, llegado cierto punto, no se trata sólo de pasar una bola por encima de la red. Estos factores son muy importantes también en el fútbol, sin duda, pero es aquí cuando entra el que yo creo es la nota diferencial: el tema mental.
Todos los que seguimos el fútbol somos conscientes de que hay un montón de futbolistas que son, digamos, más del montón, y que aportan esfuerzo y kilómetros. Y otros que son más tácticos, técnicos e inteligentes. Con más talento. No es que ambas vertientes sean incompatibles, claro está, pero el caso es que la segunda tiende a ser más decisiva, por la habilidad con la pelota y/o la capacidad de análisis, lectura del partido, juego sin balón, etc. La diferencia con el tenis es que este último es un deporte individual. Un tenista ha de ser esas dos versiones previas él solo: la física y la táctica. En el fútbol nadie va a ganar un partido por su cuenta, y el talento propio se ve reforzado por el de los demás, a la par que los errores de uno son minimizados por el acierto colectivo. Todos ganan, todos pierden. En el tenis no. Estás ahí abajo tú solo y no importa nada más. Tú debes encontrar soluciones y debes ejecutarlas (estoy en contra, en este sentido, del famoso Coaching o indicaciones del entrenador, etc, al tenista durante el juego). Además, nadie gana simplemente por su talento, sin esfuerzo y dedicación, ni tampoco al revés.
Y es aquí donde tengo que volver a retomar la brutal importancia del factor psicológico en el tenis. Cojamos, por ejemplo, a los cien mejores tenistas del mundo: por qué hay una diferencia tan abismal entre el número tres y el noventa y ocho, más allá del ranking, si se da por hecho que todos esos tenistas son prodigios físicos y técnicos (de no serlo, no estarían ahí)? Por la gestión mental. Un tenista que esté entre el cien y el doscientos del mundo difícilmente va a ganar a un top diez. A veces pasa, por supuesto, y cosas peores se han visto, ya que todo el mundo tiene un mal día o, al revés, uno totalmente inspirado, unido al hecho de saber que no hay nada que perder. La capacidad tenística está ahí, y no creo que haya tanta diferencia en ese sentido entre los tenistas profesionales. Pero sí la hay en lo mental, y ésta es enorme.
El tenis es un deporte raro. Es injusto y cruel muchas veces. El mejor punto de tu vida podría convertirse en nada si la bola se va por un milímetro; pero en caso de lograrlo, valdrá lo mismo que el fallo ajeno más estúpido. Tanto los aciertos como los fallos cuentan (hasta el punto de que, a priori, se juega en un relativo silencio que favorezca la concentración), y cuentan igual sin importar su magnitud. La adaptación ha de ser continua y cualquier despiste penaliza. No hay tregua. No es lo mismo jugar con alguien a quien sueles ganar, que intentar hacer los cambios necesarios para ganar a alguien con quien siempre pierdes. Y no se trata de todo lo que tú quieras y puedas hacer, pues también depende todo de quién está al otro lado. En mi caso, y tras tantos años jugando, hay días en que el tenis me da asco. O mejor dicho, yo doy asco jugando el tenis. Cómo, después de llevar toda la vida jugando, soy capaz de ser tan inútil? Ya no se trata, en lo que a mí respecta, de ganar o perder, si no de poder materializar lo que yo sé que puedo hacer. Simplemente, jugar tan bien como sé que puedo jugar, y no tan mal como podría llegar a hacerlo. Pues bien, pueden pasar cuatro, cinco o quizás más días, en los que acabo de jugar prometiéndome a mí mismo que se acabó. Nunca más. Pero aún así vuelvo. Y poco después, un buen día, todo funciona, consigo lo que quiero y eso es suficiente para volver y volver a hacerlo. El tenis puede dejarte tirado de la manera más miserable, pero el día en que las cosas salen la recompensa es suficiente para volver a él. Si este deporte fuese una droga, sería una bastante peligrosa.
Pues bien, en la gestión de todo lo ya comentado, a lo que se unen todos los factores externos que en cada momento pueden afectar a una persona, no ha habido nadie mejor (ni creo que lo haya nunca) que Rafa Nadal. Creo que es, de todas sus virtudes, la más admirable. Llegó un momento, hace ya muchos años, en los que el público en general aprendió que no se podía dar nada por sentado con este chaval, ni mucho menos darlo por vencido durante un partido. Y todo esto, sin haber roto una sola raqueta en más de dos décadas como profesional. De hecho, ni siquiera ha tirado una al suelo. Ni una vez. En un deporte como éste, en el que muy a menudo desearías romper todo lo que hay a tu alrededor, empezando por tu propia cabeza, tal capacidad de autocontrol y semejante buen talante y educación son increíbles. Y dado su entorno habitual y todo lo que éste ha influido para bien en él, me extrañaría saber que hubiese hecho algo así alguna vez de niño.
2004
Sigamos. Lo realmente bueno empezaría, como he dicho, en 2004 (a pesar de una lesión que le impidió estar presente en casi toda la temporada de tierra batida). Aún así, Rafa todavía es casi un completo desconocido para mí durante ese año. Todos sabemos quién es, claro está, y su figura va creciendo, pero no presto especial atención. El tenis seguía siendo, por aquel entonces, un antiguo colega que me había supuesto buenos momentos, pero también muchas decepciones y disgustos (o como ya dije, más que el propio tenis, mi carácter y mi manera de tomármelo) y con el que no tenía ni el mejor, ni el más habitual de los tratos. Poco tardaría en adquirir estatus de mejor amigo. Todo empezaría a cambiar a principios de aquel Diciembre. Antes de eso, ni siquiera recuerdo haber sido consciente en su día de todas las cosas importantes que le ocurrieron a Rafa durante el año.
Vamos con ellas.
A principios de 2004 (si se cuentan resultados de final de 2003), Rafa perdió por quinta vez seguida en una primera ronda (en Chennai), siendo ésta su peor racha como profesional. Nunca más volvería a pasar algo así, y él ni siquiera era mayor de edad aún. En Auckland jugó y perdió su primera final ATP (con el eslovaco DOMINIK HRBATY), y acto seguido ganó dos partidos en el cuadro final del Open De Australia (su primera participación), antes de perder con el ídolo local LLEYTON HEWITT, antiguo número uno mundial.
En 2004, Rafa ganó su primer título ATP, pero es probable que lo más llamativo de aquel año, antes de dicho título y lo acontecido en Diciembre, y lo que la gente recuerde más, sea su primer encuentro (de cuarenta, nada menos) y primera victoria sobre un señor suizo llamado ROGER FEDERER, número uno del mundo (Rafa era el tenista treinta y cuatro). Esto pasó en Miami (tercera ronda), el veintiocho de Marzo, y Rafa ganó en dos sets (por un doble 6-3) y sin tener que salvar ni una sola bola de break. He visto imágenes de aquel día, claro que sí, pero supongo que nadie se extraña al saber que no vi aquel partido en su momento. Ojalá lo hubiese hecho.
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| Roger Federer durante los primeros años de este siglo |
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| Aquel primer día entre Rafa y Roger |
En Estoril (Abril), otra vez ante Ricardito, sufrió una fractura en el tobillo izquierdo que le hizo perderse tres meses de tenis y quién sabe si su primer título grande en un Roland Garros que no pudo disputar (tampoco Wimbledon, aunque sus posibilidades entonces eran mucho más remotas que las que podía tener en el torneo parisino). A la vuelta, ya en Agosto (el día quince, creo), consiguió su primer título individual (Sopot, Polonia) tras vencer al argentino JOSÉ ACASUSO. Lo que quedaba de temporada no fue especialmente llamativo, destacando el único partido ganado en el US Open antes de ser poco menos que aniquilado por el entonces vigente campeón, ANDY RODDICK. Lo curioso es que, en ese mismo torneo, hizo el que hasta entonces era su mejor resultado en un Grand Slam, llegando a semis en dobles junto a TOMMY ROBREDO. Me atrevo a decir que dicho resultado es el mejor de su carrera como doblista en un GS, puesto que supongo que apenas disputaría ningún GS en esa modalidad, dadas sus enormes expectativas en el cuadro individual.
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| Andy Roddick tras ganar el US Open en 2003, ante Ferrero |
Además, Rafaelo participó en sus primeras Olimpiadas en 2004 (Atenas), aunque sólo en dobles, junto a Moyá. Fueron derrotados por Brasil en primera ronda.
Quedaba la Copa Davis. Aquella famosa Davis de 2004. Si su victoria contra Federer había encendido las alarmas de todo el mundo del tenis, aquella edición del aún entonces muy prestigioso torneo por países supuso un reconocimiento mundial y el aumento exponencial de su popularidad. Pero esa cita final de Diciembre tiene unos antecedentes que merece la pena comentar.
Rafa fue convocado en Febrero para la cita de octavos, contra los checos, ante las notables ausencias de Moyá y JUAN CARLOS FERRERO (de los cuatro números uno españoles en toda la historia, los dos que lo fueron antes de serlo Rafa), nada menos. Rafa, en su debut, siendo España visitante, y siendo la superficie elegida por los checos una rápida y bajo techo, tuvo que jugar tres partidos, perdiendo el dobles y su primer individual. Lo insólito es que esa derrota en aquel primer partido, ante JIRI NOVAK, es su única derrota en esta competición en individuales en más de dos décadas, hasta el momento en que pierde con BOTIC VAN DE ZANDSCHULP (Países Bajos) por segunda y última vez en el que curiosamente es el último partido oficial de su carrera, acontecido el diecinueve de Noviembre de 2024 en Málaga. Vamos, que Rafa perdió su primer partido individual y también el último, y mientras estuvo de los diecisiete años a los treinta y ocho sin perder. Un 29-2 total que supone una efectividad del 93.55%, la mejor de todos los tiempos entre leyendas con un volumen significativo de partidos (quedan fuera unos pocos porcentajes mejores en los que los duelos disputados fueron muchos menos); incluso mejor que los brutales 92.68% de Boris Becker (38-3), 92.5% de BJORN BORG (37-3) y 91.67% de ANDY MURRAY (33-3).
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| Juan Carlos Ferrero, segundo número uno español, tras ganar Roland Garros en 2003 |
Pero Rafa se las arregló para ganar el otro individual, ante RADEK STEPÁNEK, y España pasó de ronda. En cuartos (Abril), en Mallorca, Rafa y Robredo perdieron en dobles el único punto que se dejó España ante Países Bajos, y ya en las semis de Septiembre en Alicante, ambos protagonistas ganaron el dobles en otro 4-1 favorable.
La final de Diciembre, contra Estados Unidos, se jugó en Sevilla ante una audiencia de 27000 espectadores. Aquella asistencia supuso entonces un récord que a día de hoy ha sido rotos dos veces, pero que no queda muy lejos de los casi 27500 espectadores que asistieron en Lille a la final de 2017 entre Francia y Bélgica. Todo esto, por comparar la magnitud del evento con la relativa inexperiencia del chaval.
La cita arrancó el tres de Diciembre con una más o menos esperada victoria del número uno español, Moyá, sobre el dos americano, un MARDY FISH que se convertiría en un tenista mucho más relevante en los siguientes diez años, hasta el punto de ser el siete del mundo en la época más difícil de la historia en ese sentido, ser un peligro en pista rápida y acumular victorias sobre los cuatro mejores tenistas de aquellos años (incluida una sobre Rafa), a excepción de NOVAK DJOKOVIC. Ese mismo 2004 había conseguido la medalla de plata individual en las olimpiadas de Atenas.
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| Mardy Fish |
Después, ese mismo día, llegó el turno de Rafa, tras una controvertida decisión de los capitanes (JORDI ARRESE, JUAN BAUTISTA AVENDAÑO y JOSEP PERLAS), quienes prefirieron al chavalito, a pesar de su poco bagaje y de la lesión que había tenido este año, antes que a alguien como Ferrero, que era la opción lógica, pero no parecía estar a tope. Esto supuso una cierta tensión, pues Ferrero sí decía estar listo y, además de ser quien entonces era, había sido el héroe del primer triunfo español en la competición, cuatro años antes. Las condiciones de Rafa convencieron a los técnicos, además del factor sorpresa, y un disgustado Ferrero tuvo que tomárselo con profesionalidad, a pesar de no estar de acuerdo y de la sensación de cambio de guardia que supuso el ascenso del mallorquín.
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| Una bestia anda suelta |
La verdad es que yo pensé que, independientemente de los motivos tras esa decisión, las opciones de Rafa eran mínimas. Por mucho que se jugase en casa y en tierra batida, delante estaba, una vez más, Andy Roddick, un más que experimentado antiguo número uno y campeón de GS de veintidós años a quien Rafa sólo había podido sacar siete juegos, en tres sets, aquel mismo Septiembre. Y no hay duda que todo el mundo estaba con Rafa, pero estamos hablando de un chico de dieciocho años que tenía que jugar ante cerca de 30000 personas con toda una final de la Copa Davis en juego. Dio igual. No es que Roddick hiciese uno de esos partidos pasotas que a veces jugaba en una superficie que decididamente no era la suya, pues esto era la final de la Davis, un torneo muy especial para los americanos. Para nada. De hecho, se llevó un ajustado primer set. Pero acabó perdiendo en cuatro, llevándose en el camino un par de 6-2 en contra de parte de un Rafa Nadal que aquel día volaba. Quedó claro que escenarios como aquel no iban a asustarlo, y si a eso le unes el público, la superficie, la competición y su juventud, poco más hay que decir. Según él mismo, uno de los mejores momentos de su carrera., que además lo convirtió en el tenista más joven de la historia en ganar la competición y, también, en ganar un punto individual para el país vencedor en la final de la misma (superando a, otra vez, Pat Cash, quien lo había logrado siendo treinta días mayor que Rafa). Ha habido tenistas más jóvenes de lo que lo era Rafa aquel día en jugar una final de esta competición (Becker, una vez más), pero o bien terminaron perdiendo la final sin jugar un partido individual, o no lo ganaron de forma que sirviese para que su país fuera campeón.
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| Un Rafa desatado y un Roddick resignado |
Ahí empezó y terminó su participación en la final. El día cuatro los americanos se llevaron, como era de esperar, el dobles (los afamados hermanos BRYAN fueron demasiada montaña a escalar para Ferrero y Robredo); pero el domingo cinco, Moyá selló el segundo triunfo español en la competición con otra victoria sobre Roddick. Robredo ganó a Fish como punto final, aunque ese último partido fue sólo una formalidad.
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| Roddick y Rafa se saludan al final de aquel partido |
A pesar de todo, Rafa terminó el año fuera del top 50, en el puesto cincuenta y uno, aunque esto se debió, más que nada, a su larga ausencia, que coincidió además con gran parte de la temporada de tierra batida.
Sus números totales fueron 30-17.
Fin de la primera parte




















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